Fig.1 Mono gigantesco acariciando a una mujer que huye
Ismael Smith era un gran dibujante animalista. Sus cuadernos de apuntes de Barcelona y Paris lo atestiguan. Y las ilustraciones del libro Cabeza de Pato (Ed. Muntañola, Barcelona 1921) realizadas a tinta en 1917 lo prueban suficientemente. Otro ejemplo relacionado con el tema de esta entrada (Fig.4) demuestra su poder de observación y el dominio de su técnica con la tinta china. Obsérvese en el primer dibujo trazado de primera intención con una seguridad pasmosa pese al difícil encaje de los personajes en el rectángulo de papel, el cuidado que se advierte en matizar el trato amistoso del gran mono hacia la bella rubia desnuda, su presa . Los dedos, un tanto humanizados, acarician la cabeza o al menos tratan de hacerlo mientras su pie derecho casi roza el lindo pie izquierdo de la ninfa . En los otros dos dibujos (Figs. 2 y 3) el gran Mono parece haber descubierto a la joven que huye en la distancia y en otra pose distinta al primero se entretiene en jugar inocentemente con su presa sujetándola por los pies. La expresión facial del orangután en los tres dibujos refleja ilusión en lugar de fiereza. En el primero que es el más acabado casi se diría que el dibujante trata de expresar sentimientos amorosos. En definitiva estamos ante una representación anticipada de lo que supuso en la escena mundial el estreno de la película de la RKO Films King Kong en 1933. El viejo mito del poder atávico del macho sobre la fragilidad de la hembra que tiene un renacer inesperado en algunos cuentos de la literatura francesa del XVIII, como el titulado La Bella y la Bestia de Madame Leprince de Beaumont, ya había interesado al joven Ismael que plasma en sus primeras esculturas motivos resaltando el contraste entre la bella joven que se deja abrazar por el hombre de manos y cara semibestiales. Por ejemplo El Beso y Pareja asomada a un escaparate.



























